“Si no valoras tu tiempo, tampoco lo harán los demás. Deja de regalar tu tiempo y talento. Valora lo que sabes y comienza a cobrar por él".

Este concepto de la reconocida estratega de mercadeo Kim Garst sin lugar a dudas tiene mucho que ver con la forma como debemos valorar nuestros servicios en el salón.

Muy frecuentemente la pregunta que se formula en nuestros seminarios es cuánto debemos cobrar por un retoque o una sofisticada técnica de Balayage.

Tradicionalmente hemos establecido nuestros precios basados en la competencia sin considerar factores tan importantes como nuestro conocimiento, talento y calidad de servicio.

Estos tres factores generan un valor importantísimo. En la medida que ellos alcancen niveles superiores debemos sin lugar a dudas cobrar más por lo que hacemos.

Vivimos una época fascinante donde el cliente posee toda la información, esta en capacidad de diferenciar entro lo mediocre y lo extraordinario, y más importante aun, está dispuesto a pagar mucho más por esto último.

La oportunidad es enorme. La especialización, la educación continúa, la utilización de productos de alta calidad en el salón y una experiencia de servicio insuperable se tienen que traducir directamente en precios que reflejen el mayor valor que ofrecemos.